Mujer


Pueden maltratarte, denigrarte, lastimarte, evadirte, putearte, golpearte, reírse de vos y gritarte, odiarte, desearte todos los males, llamarte bruja, loca, estúpida mujer, prohibirte y encerrarte, violarte, silenciarte, aislarte, minimizarte hasta hacerte desaparecer.

Pero no pueden y jamás podrán desterrar de tu alma tu capacidad de amar. De amar la naturaleza, la vida, la música, a todos los hombres que quieras, a todas las mujeres que quieras, a todos los niños, los animales, las plantas, los pueblos, las artes, los días, las noches, los astros, las galaxias, los dioses y el Dios, todos los mundos posibles, todos los instantes del tiempo, las melodías, las hojas, las de los árboles y las de los libros, las pieles suaves, las ásperas, jóvenes y viejas, las frutas, los inviernos, los cambios, las oraciones, los vientos, la marea alta, la profundidad del océano, respirar la primavera, la sensualidad de tu cuerpo, los cachorros y las ventanas, lo lejano, el cielo tuyo, los ojos que te miran, que ves, el abrazo de la lluvia, el abrazo de un amigo, todas tus familias, esa tu familia, tus alas de ángel y de demonio, tu cuerpo que danza y que se aquieta, que amamanta, que se transforma, tus palabras a dios, tu silencio que espera su respuesta, tu soledad, tu compañía, tus pies y la tierra que pisan, tu voz, todas las voces, las visitas, los viajes, las risas y las lágrimas, los rostros, la luz, tu vida construida, los infinitos caminos, las penas del mundo. .. La misteriosa, grandiosa, inexplicable capacidad de sanarlas. Ama mujer, ama.
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