miércoles, 14 de abril de 2010

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Cuanto más puede tolerarse.

Tolerar qué además.

Insultos, denigración, otra vez.

Gritos, gritos, gritos.

Qué más da.

Y ahora qué?

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jueves, 29 de octubre de 2009

Saudade

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La tristeza trae consigo un nuevo camino, abre en el desierto un andar. No hay mal que por bien no venga, por no decir que tal vez no exista tal mal.
Tal vez no exista la mentira, sino disfraces de la verdad, tal vez no exista la imagen, sino bellas artes de lo etéreo.
El olvido ya no existe, ya aprendimos sobre la memoria, que allí estará por siempre, que espacio debe dar para el nuevo recuerdo, enterrando las imágenes, y dejando solo lo eterno, esa emoción que en otra imagen invocamos.
Volar, volar, volar, bajar, bajar, bajar.
Simple en mi tristeza, y ni vergüenza siento, pues es más fuerte este encuentro con lo verdadero, que no sabe de lo ridículo. Tal vez ni tristeza sea, sino la brisa tranquila del navegar.
O el cambio del sueño a un suave despertar.



Desilusión que anhelé en sueños,

que tuyos fueron en la noche mía.

Tristeza suave de la saudade,

que trae siempre nuevos caminos.

Querría ser quien comparte tu andar

Pero ya no deseo, pues he sabido

Que en el recuerdo yace lo eterno

Pero la imagen en el olvido.

Entonces camina, mueve tu cuerpo

Deja que el viento te llame al lugar

Donde tus ángeles cantan,

A danzar con la brisa

Que allí estará la memoria

De nuestro amar.


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lunes, 5 de octubre de 2009

Ay, deseo.



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Profundo cielo, espacio del aura

Rojas estrellas, como hoy, la noche

Podrías quitarme este velo

Y tendría un penar.

Inmenso mar, sonido del mundo

Grises gotas, como hoy, la espuma

Podrías quitarme este espejo,

Y hacerme llorar.

Frondosa tierra, descanso del hombre

Verdes albahacas, como hoy, sus besos

Podrías quitarme este sueño

Y hacer mi dolor brotar.

Podrías quitarme los negros ecos,

El amarillo manto,

De mis rosas manos la sangre

Del azul camino mi andar.

Pero no me quites la blanca verdad

de sus ojos claros:

Deja la poesía, déjame su paz.



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martes, 29 de septiembre de 2009

Para volver

reiterativa, pero pa apoyar la moción de que continue la vida bloggera.

Donde estará escondida tu memoria, que sostiene insatisfecha la aventura de seguir, haciéndose más vasta, más perenne.

Como serán tus sueños cuando lejos te desarmas, para armarte en este vuelo hacia mí, hacia mis sombras.

Cuándo estarán tus huellas contempladas por las mías, alargando los caminos habitados del andar.

Quién estará escuchando, desde siempre, mis palabras.

Que será lo que está a punto de brotar.

Cuáles serán tus gestos, cuando ciertos, te despliegues, en el duro rodar del cielo, en las arenas de la eternidad.

Si pregunto por tu alma, pecaría de imprudente, pregunto entonces por lo otro, y al silencio le confío tu verdad.


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jueves, 23 de julio de 2009

Invierno

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En un largo otoño imaginario
Brotaron las poéticas siluetas
Que hoy celebran en su suave primavera
El augurio de un verano incalculado.

Pero que ha pasado en el invierno
Me pregunto, como ausente de sentidos,
Se me ha ido en el tan desprevenido
Y misterioso malestar del calendario.

Donde han ido las flores que marchitan,
Y el insecto que con besos las anima,
La luna que con frío las refleja,
El poeta que con versos las recita.

Donde ha ido la siembra delicada
Sus frutos y el sol que la acaricia
Donde duermen los jilgueros que le cantan
El poeta que en poemas los imita.

Sin permiso brotarán cosecha, flores
y sus amantes, que no revelan el enigma
De esa muerte que es el tiempo que ha quedado
anudado en la mudez de la poesía.


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miércoles, 8 de julio de 2009

El tiempo de Alfonso Noriega

Y ya con esto termino con el tiempo la trilogía! jajajajaj estoy pesada con el tiempo.
Pa'lfonso!!

Este minuto, el que está a punto de llegar, el que pasó con penas y glorias, que cada minuto las tiene, aunque pasen inadvertidas. En un continuo se construye el tiempo, que es de esos fenómenos (tal vez todos) que son más que la suma de sus partes.
A nosotros, mortales, condición que no ha de pasar inadvertida toda una vida, nos importa solo que continúe su misterio. El resto ha de ser tarea de alguien más. O de alguna parte nuestra que al no hacerse cargo de esta condición, no se preocupa por tales ocupaciones.
Pero en esta forma de comprendernos, lo que nos asegura esa continuidad temporal son esos momentos en que nos advierte de lo nuevo, de ese exceso constante en el universo. Siempre, pero siempre, parece haber algo más.
Con penas o glorias, advertimos eso que había parecido ausente hasta el momento, aunque todo, pero todo, ya esté aquí. Al ser novedad en nuestro sentido, es novedad en el universo.
Como Alfonso Noriega, que aquí mismo se nos presenta declarando su existencia. Y estas situaciones singulares no irrumpen como sabidas, por suerte, allí cuando nuestra mente decía saberlo, la sorpresa se ríe de su soberbia, y le regala un espacio para la fe: el misterio.
Y cuando aparece el misterio, aparecen las preguntas, ¿Qué pensará Alfonso Noriega? Por suerte intriga y misterio no son la misma cosa, que la intriga mata al hombre y el misterio lo reanima, y no habiendo respuesta a mi pregunta, declaro que no se qué piensa Alfonso. Entonces, ¿Qué habrá más allá de sus pensamientos? ¡Y allí está él! Justo donde la intriga cede en su incapacidad al misterio. Más allá de los pensamientos, allí donde nos conocemos todos, nos encontramos con Alfonso Noriega.
Y aquí se presenta Alfonso, a hacerse parte de nuestro tiempo.
Todo el tiempo estuvo allí, todo el tiempo que es uno, pero ha entrado ahora a la dimensión de nuestro escindido tiempo, y cómo ha ocurrido eso, tal vez una parte de nuestro tiempo fue entregada a esto, y ha aparecido entre nosotros ¡El tiempo de Alfonso Noriega!
Alfonso, que ahora piensa tal vez, ¡pero ya conocemos lo que hay más allá de eso!

Entreguemos tiempo!!!
Hasta siempre comandante!!!

domingo, 5 de julio de 2009

Viaje A Través del Tiempo

yo sigo che con el todo y esas cosas... ajjaajaa en fin...

El tiempo, como todo, se expresa en todo.
El tiempo se nos presenta lineal al sentido, en nuestro afán cotidiano de organizar la existencia, y con razón. Pero hay fenómenos de los que el hombre es capaz, como el modificar sentidos, o el de atravesar el tiempo.
Cada martes en la clínica completo alrededor de sesenta historias clínicas y tengo un tiempo limitado para hacerlo. Hace poco mientras llenaba historias me encontré con el tiempo, en el acto.
Note que no importa cuánto me apure o me retrase, no es esa la técnica para vivir en el tiempo. Disculpándome por la barbaridad física, la velocidad y el tiempo no están relacionados de la forma en que creemos.
Escribo una historia clínica, apurada, no tengo ganas de hacerlo, o por lo menos no me lo pregunto, el asunto es terminarla, en diez minutos tengo que haber terminado varias, me apuro, mi letra es fea, casi inentendible, no importa lo que escribo, la cuestión es terminarla rápido. Para qué? Para luego escribir otra, que también hago apurada, por el mismo motivo, tengo que ya escribir la próxima. Faltan muchas. Otra. Otra. Hasta que llega la última y ya no me apuro. Llegué justo con el tiempo, las más de las veces, me pase media hora de mi horario. Me pregunto como pude haber tardado más si con tanta velocidad hice todo. Eso sí, el día se me paso “volando”.
Hay otros días en que cada historia es un mundo, me olvido del tiempo, y la disfruto, me dedico, recuerdo al paciente, me hace sonreir o entristecer, escribo tranquila, siento cariño, mis movimientos son armónicos, mi letra me entretiene, me tomo un café mientras escribo, respiro. Esos días, termino las historias antes de la hora habitual.
Sorprendida por el fenómeno, hice pruebas. Escribo tres historias clínicas de la segunda manera, miro el reloj y no han pasado ni diez minutos, escribo tres historias apurada, pensando en la próxima y en la próxima, miro el reloj y han pasado mucho más que diez minutos.
El acto (aquel en el cual el sujeto se hace presente en su entrega) produce un silencio, un agujero, un corte transversal en el devenir del sentido. Es a través. El hombre en el acto atraviesa el tiempo. Y así, lo hace desaparecer, para incorporarlo, para desconocerlo, y así, vivirlo.
El hombre desde siempre ha intentado vencer al tiempo, alargando el posible futuro, aferrándose al pasado y corriendo contra el presente.
La carrera contra el tiempo es una de nuestras características más absurdas, si tan sólo entendiera el hombre que el tiempo no está en contra, que él mismo es el tiempo…